Evangelio del día

Evangelio del día

Domingo  22 de Septiembre de 2019

 

Primera lectura

Comienzo del libro de la Sabiduría 1,1-7:

Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehúye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido.

Salmo

Sal 138,1-3a.3b-6.7-8.9-10 R/. Guíame, Señor, por el camino eterno

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso. R/.

Todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco. R/.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «Lo siento», lo perdonarás.»
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos.
Al leer el Evangelio que nos propone la liturgia de la Palabra de este día, surge la incógnita: ¿por qué Jesús habla de esta manera? ¿Qué pretende con esas afirmaciones tan fuertes? ¿Es posible perdonar de la manera en que el Maestro nos invita?
Todas estas preguntas son válidas y cargadas de muchísimo valor. La insistencia de perdonar las veces que sean necesarias lleva en el trasfondo el mandamiento del amor. Amamos y perdonamos. Y perdonamos porque amamos. Un corazón amoroso es capaz de perdonar las veces que sean necesarias cuando descubrimos que los demás han despertado la conciencia del error.
Nadie dijo que amar era sencillo. Y , efectivamente, el amor se mide en los momentos de fallo, pues es allí donde nos damos cuenta si efectivamente somos capaces de amar cuando nos fallan y lastiman.
Que Dios nos aumente la fe y nos haga amar con todo el corazón como él lo hace y nos enseña.
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, O.P.

 

 

 

Evangelio del día

Lunes,  25 de Noviembre 2019

Primera lectura

Comienzo de la profecía de Daniel 1, 1-6. 8-20

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió.
El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios.
El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes y aptos para servir en palacio, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas.
Cada día el rey les pasaría una ración de comida y de vino de la mesa real.
Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales, pasarían a servir al rey.
Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Anamas, Misael y Azarías.
Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de esa contaminación. El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo:
-«Tengo miedo al rey, mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros, me juego la cabeza. »
Daniel dijo al guardia que el jefe de eunucos había designado para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarias:
-«Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado.»
Aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino y les dio legumbres.
Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabía además interpretar visiones y sueños.
Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio.
Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino.

Salmo

Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56 R. A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos.
¿Qué vale más: Dar lo que nos sobra o dar lo que logramos juntar con cariño a pesar de las dificultades?
Esta pregunta es muy importante. Al hablar de la solidaridad podemos adentrarnos en el entramado del show o de la verdadera comunión. Así es, efectivamente, nuestro modo de ser en el mundo puede estar viciado con aquello de: ayudar para que me aplaudan o ayudar con sentido profundo de construcción de una sociedad más justa.
Cuando damos lo que nos sobra nos volvemos como los ricos que dan en función de mantener la buena vida que hasta ahora han llevado. Mientras que dar lo que tenemos para vivir (aquí no me refiero a quedarnos sin dinero para sobrevivir, sino haciendo una analogía con la vida misma) implica donarnos plenamente para que los valores solidarios rompan con los egoísmos que hemos ido construyendo a través de los años.
Convendría vernos con rostro de mujer, para sabernos ubicar en la historia desde el corazón que se nutre en la gratitud y no en la búsqueda permanente del poder.
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, O.P.

Evangelio del Día

Martes,  19 de Noviembre de 2019

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos 6,18-31

En aquellos días, a Eleazar, uno de los principales escribas, hombre de edad avanzada y semblante muy digno, le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida. Los que presidían aquel sacrificio ¡legal, viejos amigos de Eleazar, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera, haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración.
Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la Ley santa dada por Dios, respondió todo seguido: «iEnviadme al sepulcro! Que no es digno de mi edad ese engaño. Van a creer muchos jóvenes que Eleazar, a los noventa años, ha apostatado, y, si miento por un poco de vida que me queda, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso seria manchar e infamar mi vejez. Y, aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no escaparía de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable Ley.»
Dicho esto, se dirigió en seguida al suplicio. Los que lo llevaban, poco antes deferentes con él, se endurecieron, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar.
Él, a punto de morir a fuerza de golpes, dijo entre suspiros: «Bien sabe el Señor, que posee la santa sabiduría, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación, y los sufro con gusto en mi alma por respeto a él.»
Así terminó su vida, dejando, no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud.

Salmo

Sal 3,2-3.4-5.6-7 R/. El Señor me sostiene

Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí: «Ya no lo protege Dios.» R/.

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo. R/.

Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos.
En muchas ocasiones nos ha tocado escuchar de parte de otras hermanas y hermanos, que existen «otros y otras» que están fuera de los caminos del Señor. Y a ellos se han dedicado muchas horas para lograr acercarlos a la Casa de Dios, esperando en él que cambien sus estilos de vida «pecaminosos».
Jesús se muestra como aquel que camina y espera. Esto llama muchísimo la atención pues siempre vemos a Jesús con esta actitud. Nunca va a violentar la existencia de las personas ni les predica buscando que todas y todos se conviertan haciendo uso de la coacción. Al contrario, él como buen maestro, con su estilo de vida tan llamativo y sencillo, hace que la gente se acerque. Y es hasta que acontece ese instante cuando él inicia un diálogo cercano desde las palabras que se intercambian, porque, si somos honestas y honestos, el diálogo dio inicio justo en el momento en que hemos sabido que existimos.
Zaqueo experimentó todo este proceso y fue él mismo quien buscó su salvación al salir al encuentro de aquel que estaba irrumpiendo en la historia. Es por ello que Zaqueo también experimenta la misericordia de Dios, y al experimentarla decide abandonarse en sus manos y hacer lo que es justo, pues se ha sabido acogido y perdonado, se ha sentido nuevamente ser humano, aceptado, recibido en el hogar que Dios nos ha preparado para todas y todos.
Si todas y todos tenemos habitación en la casa de nuestro Dios, y todos somos capaces de realizar las acciones que hace Zaqueo, entonces ¿qué es lo que estamos esperando para caminar junto a Jesús?
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, O.P.

Jueves

Evangelio del día

Miércoles, 20 de noviembre de 2019

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 6,2-12

Escuchad, reyes, y entended; aprendedlo, gobernantes del orbe hasta sus confines; prestad atención, los que domináis los pueblos y alardeáis de multitud de súbditos; el poder os viene del Señor, y el mando, del Altísimo: él indagará vuestras obras y explorará vuestras intenciones; siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni procedisteis según la voluntad de Dios. Repentino y estremecedor vendrá sobre vosotros, porque a los encumbrados se les juzga implacablemente. A los más humildes se les compadece y perdona, pero los fuertes sufrirán una fuerte pena; el Dueño de todos no se arredra, no le impone la grandeza: él creó al pobre y al rico y se preocupa por igual de todos, pero a los poderosos les aguarda un control riguroso. Os lo digo a vosotros, soberanos, a ver si aprendéis a ser sabios y no pecáis; los que observan santamente su santa voluntad serán declarados santos; los que se la aprendan encontrarán quien los defienda. Ansiad, pues, mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción.

Salmo

Sal 81,3-4.6-7 R/. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra

«Proteged al desvalido y al huérfano,
haced justicia al humilde y al necesitado,
defended al pobre y al indigente,
sacándolos de las manos del culpable.» R/.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,
e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre,
caeréis, príncipes, como uno de tantos.» R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,11-19

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»
Al verlos, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.»
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»
Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos.
Tal vez muchas y muchos hemos oído hablar de «vocación». Sabemos que esta no es más que una llamada que Dios nos hace para asumir una tarea o misión que él nos encomienda. La vocación es así un momento de intimidad entre Dios y el ser humano, que inicia un diálogo fraterno que nunca termina. Pero, ¿esto qué tiene que ver con el evangelio del día?
Cuando hablamos de vocación esperamos que sea un encuentro cercano (no del tercer tipo) con Dios, donde es él quien se acerca (como ha pasado en los relatos de vocación que encontramos en la Escritura) a proponer una misión. No obstante, vocación también es un acto de autodonación, un momento de totalmente libre del ser humano que sale en búsqueda de este Dios para pedirle algo en función de su bienestar y el de su entorno más cercano.  Es aquí donde entra la vocación de estos diez leprosos, enfermos, marginados que sueñan volver al calor de la comunidad, de la sociedad. Encuentran a Jesús y piden que por favor les sane. Jesús acepta, los envía a una misión y de pronto todos y todas quedan sanas y sanos. Pero solo uno, el samaritano (el supuesto enemigo del pueblo de Dios, idólatra, traidor) es quien abre los ojos del corazón, del alma, para darse cuenta que estaba sano y decide no ir donde los sacerdotes, sino a los brazos de quien le ha ayudado a sanar.
La vocación, hermanas y hermanos, únicamente es fructífera en la medida en que somos agradecidas y agradecidos con los dones que Dios nos da, con las posibilidades y momentos hermosos que comparte con nostras y nosotros. Contrario a lo que pensamos, la vocación no es aniquilamiento, sino vida, y esta es abundante, pero requiere una dosis de humildad y gratitud, pues nunca podemos perder de vista que es Dios quien nos ha sanado y nos ha enviado a construir un mundo nuevo y mejor para toda la humanidad.
Ayudemos a despertar el corazón y el alma.
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, O.P.

Jueves

Jueves

Evangelio del día

Jueves, 21 de Noviembre de 2019

“ ¡Si comprendieras lo que conduce a la paz! ”

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos 2, 15.29

En aquellos días, los funcionarios reales encargados de hacer apostatar por la fuerza llegaron a Modín, para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos. Matatías se reunió con sus hijos, y los funcionarios del rey le dijeron: «Eres un personaje ilustre, un hombre importante en este pueblo, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones, y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de grandes del reino, os premiarán con oro y plata y muchos regalos.»
Pero Matatias respondió en voz alta: «Aunque todos los súbditos en los dominios del rey le obedezcan, apostatando de la religión de sus padres, y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza de nuestros padres. El cielo nos libre de abandonar la ley y nuestras costumbres. No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión a derecha ni a izquierda.»
Nada más decirlo, se adelantó un judío, a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modin, como lo mandaba el rey. Al verlo, Matatias se indignó, tembló de cólera y en un arrebato de ira santa corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y entonces mismo mató al funcionario real, que obligaba a sacrificar, y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Fineés a Zinirí, hijo de Salu.
Luego empezó a gritar a voz en cuello por la ciudad: «El que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, ¡que me siga!»
Después se echó al monte con sus hijos, dejando en el pueblo cuanto tenía. Por entonces, muchos bajaron al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir según derecho y justicia.

Salmo

Sal 49,1-2.5-6.14-15 R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa, Dios resplandece. R/.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria.» R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 41-44

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos.
Un tema que nos involucra a todas y todos es radica en la construcción de la paz. Es un tema que puede ser espinoso entre muchas y muchos, para otras y otros es solo una utopía, y para los demás es únicamente algo que nunca se dará mientras no se cumplan ciertas condiciones.
Lo que sí es una realidad es que, efectivamente, todas y todos la añoramos y la buscamos. Deseamos paz en nuestras vidas, en el trabajo, el hogar, en nuestros entornos más cercanos, en todo lugar y momento. No obstante, muchas y muchos no dedicamos tiempo a su construcción y, como realidad asombrosa, hay quienes incluso se dedican a hacer la guerra a pesar de que existan condiciones para vivir en paz.
Esta dicotomía humana representa un misterio muy interesante. Todas y todos queremos paz, pero, y aquí viene todo el enredo, no la queremos al mismo tiempo. Paz para algunos y desgracia para otros. O paz para una elite y guerra y desgracia para quienes no forman parte de ella.
La paz parece estar vinculada a intereses, lo cual no es nada grato ni justo. La paz debería ser, al igual que el amor, el fundamento de la construcción de relaciones humanas sanas, que se unen al plan de Dios, en el cual nos aceptamos como seres humanos con igualdad de derechos, deberes y oportunidades, que buscan el bien común.
Escuchemos la voz de Dios que llama a la paz. Y no permitamos que nuestros intereses egoístas lastimen la paz que todas y todos anhelamos tener.
Fraternalmente,

Fray Roberto Castellón, O.P.

Sábado

 Evangelio del Día

Viernes, 22 de Noviembre del 2019

“ Mi casa es casa de oración ”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos 4,36-37,52-59

En aquellos días, Judas y sus hermanos propusieron: «Ahora que tenemos derrotado al enemigo, subamos a purificar y consagrar el templo.»
Se reunió toda la tropa, y subieron al monte Sión. El año ciento cuarenta y ocho, el día veinticinco del mes noveno, que es el de Casleu, madrugaron para ofrecer un sacrificio, según la ley, en el nuevo altar de los holocaustos recién construido. En el aniversario del día en que lo habían profanado los paganos, lo volvieron a consagrar, cantando himnos y tocando cítaras, laúdes y platillos. Todo el pueblo se postró en tierra, adorando y alabando a Dios, que les había dado éxito. Durante ocho días, celebraron la consagración, ofreciendo con júbilo holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del templo con coronas de oro y rodelas. Consagraron también el portal y las dependencias, poniéndoles puertas. El pueblo entero celebró una gran fiesta, que canceló la afrenta de los paganos. Judas, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar, con solemnes festejos, durante ocho días, a partir del veinticinco del mes de Casleu.

Salmo

1Cro 29,10.11abc.11d-12a.12bed R/. Alabamos, Señor, tu nombre glorioso

Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,45-48

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos.»»
Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos.
Las Palabras de Jesús muchas las hemos interpretado a partir del mensaje de amor que le es característico. Y muy pocas veces nos hemos detenido en todos sus discursos donde es enfática su posición crítica ante las instituciones de su época.
¿Podríamos hacer una relectura de sus palabras en el hoy de nuestra historia?
Sería interesante y audaz hacerlo. Tal vez, una vez alzada la voz, sufriríamos el descontento de muchas y muchos que no aceptarían nuestra visión, pero, ¿dejaría de ser importante? Por supuesto que no.
Jesús es consciente que nuestra sociedad e instituciones son manejadas por seres humanos que pueden dejarse llevar por la ceguera del poder. Debido a ello, Jesús comunica que muchas veces nuestras instituciones (incluso religiosas) pueden caer en la tentación de ser espacios de business y no los oasis de cuidado y de fe que supuestamente deberían ser. Estas críticas con vitales para tomar el pulso de lo que hacemos y tal vez, incluso como laicado, reflexionar hasta dónde hemos permitido que nuestras instituciones de fe de vuelvan una verdadera CUEVA DE BANDIDOS.
Seamos críticos y ayudemos a sanar nuestras casas de oración.
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, O.P.

Jueves

Evangelio del día

Sábado, 23 de Noviembre del 2019

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos 6,1-13

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado. Entonces llegó a Persia un mensajero, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias, que había ido como caudillo de un ejército poderoso, había huido ante el enemigo; los judíos, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos, y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes, y lo mismo en Betsur, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión, porque no le habían salido las cosas como quería. Allí pasó muchos días, cada vez más deprimido.
Pensó que se moría, llamó a todos sus grandes y les dijo: «El sueño ha huído de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: «¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, feliz y querido cuando era poderoso!» Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera.»

Salmo

Sal 9,2-3.4.6.16.19 R/. Gozaré, Señor, de tu salvación

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Porque mis enemigos retrocedieron,
cayeron y perecieron ante tu rostro.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido. R/.

Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron.
Él no olvida jamás al pobre,
ni la esperanza del humilde perecerá. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 20,27-40

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»
Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro.»
Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos.
A las puertas ya de cerrar este año litúrgico, el Evangelio de este día quiere hacernos centrar en un tema que brota de la misma existencia humana: LA MUERTE.
Todas y todos en algún momento de la vida nos hemos cuestionado sobre la muerte y sobre lo que acontecerá después de ella. Ante ella hay 2 posturas: una, no pasará nada porque la resurrección no es problema, simplemente morimos y dejamos de existir. Y la otra, moriremos y resucitaremos a una vida otra.
En caso que se diese lo primero queda solucionado en tema de lo que podría acontecer después de la muerte: nada. Pero en la segunda sí hay un problema, si es que queremos verlo así. Este radica en la comprensión de la vida, si hay una extensión de esta en la otra y por tanto seguimos.con los compromisos o no, o si será una vida otra con otro comienzo y otra dinámica. En el fondo está el tema de la responsabilidad asumida en esta vida y su prolongación en la otra.
Jesús responde que la vida otra es efectivamente eso: otra manera de vivir en el seno de Dios. Eso sí, en esta vida otra hay un misterio vigente en el mismo Misterio de Dios y es que esta vida otra estará dispuesta para todos y todas las que Dios quiera tener con él. Y como Dios es amoroso y justo, irán a su encuentro ( o él al encuentro de la humanidad) todos los que él considere oportunos, sabiendo que nadie muere, pues Todas y Todos vivimos en él.
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, O.P.