Evangelio del día

Evangelio del día   Domingo 17 de Febrero 2019

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 6, 17. 20-26

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
El, levantando los ojos hacia sus discípulos, le dijo:
–Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
–Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
–Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
–Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre.
Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero,¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo!
¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!
¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

 

Homilía VI Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2018 – 2019 – (Ciclo C)

“El sermón del monte”

Nos encontramos en esta ocasión con la versión lucana de las bienaventuranzas (Lc 6, 17.20-26). Se trata de un discurso central para entender la dinámica del Reino. Según sus postulados, el mundo y sus sistemas de organización no posibilitan la digna existencia de todo ser humano. Al contrario, hay contradicciones intrínsecas que niegan la vida. Por esa razón, Marcos inicia su evangelio afirmando enfáticamente que el plazo se ha cumplido. No cabe más espera, el reino de Dios está cerca (Cfr. Mc 1, 15).

En el marco contextual del sermón del monte, según Lucas, Jesús acaba de elegir a los Doce que le acompañarán en el ejercicio directo de la misión. Sin embargo, previamente ha pasado la noche realizando un discernimiento profundo, en una montaña, lugar privilegiado para el encuentro con Dios. No cabe duda que las decisiones importantes requieren detenimiento y oración. No se toma a la ligera el camino que nos llevará al rumbo donde nos jugaremos la vida. El Maestro se prepara para realizar la tarea que el Padre le ha encomendado, y no hace más que ser responsable en el despliegue de las acciones que darán cuenta de ello.

El discurso, pronunciado en medio de una multitud venida de diferentes partes, hace ver que las orientaciones son para toda persona que quiera seguir a Jesús. Sin embargo, al hablar el Maestro se dirige directamente a sus discípulos y enuncia cuatro bienaventuranzas que denotan, a primeras de cambio, un contrasentido. Dichosos los pobres, los que tienen hambre, los que lloran y los que sean insultados y perseguidos a causa del evangelio. Son experiencias de vida tan reales como evidentes. Y, según avanza la historia, están cada vez más presentes. 

El “ahora” al cual Jesús refiere, da paso a una esperanza futura. Así, quienes están en situación de adversidad hoy, han de saber que esa no es la condición natural en la cual tendrían que vivir y, por tanto, en el futuro va a cambiar. Su realidad no será siempre de sufrimiento y penuria. Y lo mismo cabe, pero en sentido contrario, para quienes viven en riqueza y abundancia, las personas que están satisfechas, la gente que ríe y quienes experimentan adulación. Jesús pronuncia cuatro “ayes”, haciendo ver que el futuro no les favorecerá. 

En el fondo, el Maestro nos plantea el inaudito horizonte de un mundo construido sobre la base de relaciones desiguales. Un escenario en el que unos viven en la fragilidad y abandono, mientras otros saborean la opulencia y el bienestar, no es aceptable. Por eso, ante esa lógica, el Reino descrito desde las bienaventuranzas resulta un absurdo. De esta manera, el Dios revelado en Jesús no tiene cabida en esa lógica del mundo. Por eso incomoda y estorba.

Las personas que oyen a Jesús, sin duda se verán en alguno de los grupos descritos. La configuración de la vida en función de categorías excluyentes y dominantes es tan lamentable hoy como ayer. Sin embargo, Los revanchismos históricos y la soberbia religiosa no ayudarán a superar esas contradicciones. La apuesta por los valores del Reino puede impulsarnos a cambiar de camino si el que andamos no nos acerca a la justicia de Dios y a la convivencia construida desde la hermandad y la solidaridad.

¡Feliz domingo!

Fray Carlos Irías, O.P.

Evangelio del día:  19 de febrero del 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 6,5-8;7,1-5.10:

Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra, y que todo su modo de pensar era siempre perverso, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón. Y dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues me pesa de haberlos hecho.»
Pero Noé alcanzó el favor del Señor.
El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado.»
Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días, vino el diluvio a la tierra.

Salmo

Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b.9c-10 R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca.
Jesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»
Ellos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.»
Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»
Ellos contestaron: «Doce.»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»
Le respondieron: «Siete.»
Él les dijo: «¿Y no acabáis de entender?»

Reflexión del Evangelio de hoy

Hermanas y hermanos, muchas veces en nuestra vida hemos descubierto que algunas personas se acercan a nosotros con la única intención de aprovecharse de nuestra benevolencia, de nuestro trabajo, de lo que hacemos. Esos representan las malas levaduras que hacen que el verdadero pan se arruine.
Nosotros, por el contrario,debemos ser levaduras que hacen que el pan crezca y dé para todos. Al ser buena levadura podremos ayudar a hacer un excelente pan, un pan que se da a todos por igual y que sobreabunda para los que más necesitan.
¿Cuántos de nosotras y nosotros nos comportamos como levaduras marca Fariseos o Herodes, en vez de ser levaduras que hacen crecer el buen pan que alimenta cinco o siete mil personas, disponiendo siempre de más para que los demás puedan seguir comiendo de esa palabra nutritiva de Dios?
Estemos atentos y prestos a tomar la mejor decisión. Seamos buena levadura para dar siempre el mejor pan.
Fraternalmente,

Fray Roberto Castellón, OP.

Evangelio del día

Quinta semana de Tiempo Ordinario – Año Impar.

“ Dejáis a un lado el mandamiento de Dios ”

 

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 1,20–2,4a:

Y dijo Dios: «Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo.»
Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
Y Dios los bendijo, diciendo: «Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.»
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
Y dijo Dios: «Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies.»
Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.»
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: «Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.»
Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento.»
Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto. Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos. Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de todo el trabajo que Dios había hecho cuando creó. Ésta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.

Salmo

Sal 8,4-5.6-7.8-9 R/. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,1-13

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte”; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: “Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas.»

Reflexión del Evangelio de hoy

El ser humano es un ser que se encuentra aferrado a ritos. Todos tenemos costumbres que nos han enseñado y que las hemos aprehendido tan bien, que casi no  podemos vivir tranquilos si nos las practicamos. Muchas de ellas son muy buenas, como: lavarse las manos en todo momento por cuestión de higiene y salud, lavarnos los dientes al menos 3 veces al día. Comer al menos los 3 tiempos señalados, ducharnos todos los días, rezar cuando me despierto y antes de dormir, etc. Pero hay otras costumbres que son más vicios que buenas prácticas. Una de ellas es el hablar mal de nuestros hermanos y hermanas, ser malintencionados con quienes se nos acercan, ser agresivos, lastimar a los demás, usar el nombre de Dios para conseguir beneficio, entre muchas más. Estas son los ritos que Jesús critica. Pues muchas veces nosotros nos volvemos duros con los demás, exigimos que hagan a nuestro antojo, pero no nos percatamos que muchas de nuestras acciones desdicen lo que Jesús mismo hizo en su pasp entre nosotros. Seamos de hábitos que beneficien a nosotros y los demás, y no de vicios que destruyen la sociedad y las relaciones cercanas.
Fraternalmente,

fray Roberto Castellón, O.P.

Jueves

Lecturas del día y comentario   Hoy es: Beato Cristobal de Milán  (20 de Febrero)

Primera lectura

Libro del Génesis 8,6-13.20-22

Pasados cuarenta días, Noé abrió el tragaluz que había hecho en el arca y soltó el cuervo, que voló de un lado para otro, hasta que se secó el agua en la tierra. Después soltó la paloma, para ver si el agua sobre la superficie estaba ya somera. La paloma, no encontrando donde posarse, volvió al arca con Noé, porque todavía había agua sobre la superficie. Noé alargó el brazo, la agarró y la metió consigo en el arca. Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca; ella volvió al atardecer con una hoja de olivo arrancada en el pico. Noé comprendió que el agua sobre la tierra estaba somera; esperó otros siete días, y soltó la paloma, que ya no volvió. El año seiscientos uno, el día primero del mes primero, se secó el agua en la tierra. Noé abrió el tragaluz del arca, miró y vio que la superficie estaba seca. Noé construyó un altar al Señor, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar.
El Señor olió el aroma que aplaca y se dijo: «No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre, porque el corazón humano piensa mal desde la juventud. No volveré a matar a los vivientes, como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra, no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche.»

Salmo

Sal 115,12-13.14-15.18-19 R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,22-26

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase.
Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en lo ojos, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?»
Empezó a distinguir y dijo: «Veo hombres; me parecen árboles, pero andan.»
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.
Jesús lo mandó a casa, diciéndole: «No entres siquiera en la aldea.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Una de las bendiciones que Dios nos da a muchas y muchos es poder VER. Gracias a este hermoso sentido logramos distinguir entre una persona y otra, la diversidad de colores que hay en nuestro entorno natural, el cielo nocturno forrado de estrellas y acompañado de una hermosa luna, el despertar del día y, sobre todo, la oportunidad de ver nuestros seres amados al despertar y al finalizar la jornada. ¡Qué hermoso es ver!
Sin embargo, muchas y muchos tenemos ojos, pero no vemos. Y no me refiero a las personas no videntes (quienes ven el mundo con otros sentidos, con otros matices, con otras habilidades), sino a nosotros mismos quienes andamos por el mundo sin poder ver. Se nos pasa la vida al lado y no nos percatamos de ella. Vivimos en el DESENCANTO.
Jesús se encuentra con este tipo de ceguera constantemente. Es una condición de vida lamentable, que hace conmover sus entrañas. Por eso, para sanarnos, Él nos lleva de la mano a otro lugar, nos saca de nuestra estabilidad, de nuestra cotidianidad, comodidad, para romper las barreras de la no visión de la vida.
Jesús, cuando le dejamos actuar en nuestro interior, nos saca de nuestro estado de confort y nos mueve hacia lugares que no imaginamos, retándonos a ver. Al principio vemos borroso, pues no estamos acostumbrados a estar fuera de nuestra estabilidad. Pero luego, acompañados siempre de su bondad, vamos afinando la mirada, para ya no ver como antes sino con nuevos ojos y nuevas esperanzas las nuevas aventuras que Dios mismo quiere ofrecernos.
Dejémonos guiar hacia la verdadera LUZ, hacia el verdadero VER.
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, OP.

Jueves

Jueves

Evangelio del día:  21 de Febrero del 2019

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 9,1-13:

Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles: «Creced, multiplicaos y llenad la tierra. Todos los animales de la tierra os temerán y respetarán; aves del cielo, reptiles del suelo, peces del mar, están en vuestro poder. Todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento; os lo entrego, lo mismo que los vegetales. Pero no comáis carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de vuestra sangre y vida, y se las pediré a cualquier animal; y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. Si uno derrama la sangre de un hombre, otro derramará la suya, porque Dios hizo al hombre a su imagen. Vosotros creced y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla.»
Dios dijo a Noé y a sus hijos: «Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.»
Y Dios añadió: «Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra.»

Salmo

Sal 101,16-18.19-21.29.22-23 R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia,
para anunciar en Señor el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes para dar culto al Señor. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?»
Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.»
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo.
Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!»

Reflexión del Evangelio de hoy

Ante el enigmático personaje de Jesús, ante sus obras y acciones, era muy lógico que la gente se preguntara quién era él. Tal vez un mago, un soldado poderoso, un profeta, un revoltoso. Pero eso a él no le importa tanto. A Jesús lo que verdaderamente le importa es lo que pensamos nosotras y nosotros en nuestros corazones, sobre todo después de ver sus actos y de oír sus palabras que colman de vida.
¿Quién es Jesús para ti? Es una pregunta necesaria que requiere tiempo para pensar y dar una respuesta que salga de la experiencia de encuentro con Él.
Dediquemos un tiempo a descubrir el lugar que ocupa Jesús en nuestra vida de fe.

 

Sábado

Viernes 22 de febrero 2019

Lecturas del día y comentario Hoy es: Cátedra de San Pedro

Primera lectura

Primera Lectura: I Pedro 5,1-4

Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

Salmo

Sal 22,1-3.4.5.6 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara, mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R/.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16,13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Una de las misiones que nos da Jesús es ser portadores de buenas noticias. Esa BUENA NUEVA debemos hacerla llegar a toda persona que tengamos cerca. Es nuestra responsabilidad. Lo curioso del caso es que muchas veces nos negamos egoístamente a transmitir esa noticia e incluso nos volvemos trasmisores de MALAS NOTICIAS.
Atamos a los demás. Los hacemos un nudo. Nos volvemos jueces de las acciones de nuestros prójimos. Nos sentimos con la potestad moral para criticar a todo aquel que se nos pone al frente, y se nos olvida que hemos sido llamados a hacer lo contrario a ello.
Atar y desatar. ¿Qué quiso decir Jesús con eso?
La atadura nunca debe ser interpretada en función del juicio. Sería ilógico pensar que Dios nos manda a enjuiciarnos unos a otros. Sería reproducir el modelo social en que vivimos. Y menos si esa atadura produciría dolor a nuestras hermanas y hermanos. ¿Quién somos nosotros para negar el perdón a los demás, cuando se han acercado a nosotras y nosotros con un corazón arrepentido y humillado? ¿Es esto lo que desea Jesús? Si atáramos así, estaríamos errando el mandamiento del amor.
Desatar. ¿Cómo podemos desatar esos nudos que lastiman nuestros corazones? Jesús nos quiere libres para el servicio del amor, para hacer efectivo su mandato entre nosotras y nosotros.
Estamos llamados, hermanas y hermanos, a ayudar a Jesús en esta tarea ardua. Atar y desatar. Debemos cuestionar nuestro actuar ante los demás. No seamos creadores de nudos, mejor seamos quienes se disponen a ayudar a desatar. La atadura solo tiene sentido si corresponde a crear un lazo irrompible con Jesús y con nosotras y nosotros. Bajo el mandamiento del amor sí vale la pena atarnos y desatarnos.
Fraternalmente,
Fray Roberto Castellón, OP.

 

 

Jueves

Esta es la lectura del día sábado